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¿Qué dice el CTE sobre los tratamientos antideslizantes?

14/04/2016
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En Todo Queda en Casa ya nos ocupamos en alguna entrada anterior del tema de los tratamientos antideslizantes. Pero ¿qué dice el CTE, el Código Técnico de la Edificación al respecto? ¿Cuáles son los requisitos que han de cumplir las superficies en este sentido?

Como te puedes imaginar, todo pavimento ha de cumplir con la normativa vigente que regula el tema de la resbaladicidad o resistencia al  deslizamiento (Rd) de las superficies. En el CTE encontramos un Documento Básico donde constan las exigencias básicas de seguridad de utilización y accesibilidad cuya última revisión es de marzo de 2010. Existe una clasificación específica de los suelos según su valor de resbaladicidad o resistencia al deslizamiento (Rd). En este valor nos tenemos que fijar a la hora de instalar superficies antideslizantes con las que prevenir accidentes. Según su resistencia al deslizamiento, los suelos pueden ser de clase 0, 1, 2 o 3. 0 sería el más resbaladizo y 3 el menos resbaladizo. El grado de resbaladicidad que tengan que presentar los suelos va a depender de su uso: residencial público, Sanitario, docente, comercial, administrativo y de pública concurrencia.

tratamientos antideslizantes

Los métodos de medición de la resistencia al deslizamiento y las especificaciones exigidas no son los mismos en todos los países europeos. Hay diferentes métodos aunque se utilizan tres de forma preferente para determinar los tratamientos antideslizantes necesarios. El primero es la polea, una pieza standard de determinado peso que se coloca sobre la superficie en cuestión. Después se aplica una fuerza de arrastre horizontal con una polea. Es la forma de calcular la fuerza necesaria para desplazar la masa del objeto sobre esa superficie y obtener así el coeficiente de fricción (“y”). Otro método consiste en recurrir a una rampa. Se trata de poner a una persona sobre ella e inclinarla de forma progresiva hasta que la persona caiga. Se tiene en cuenta entonces el grado de inclinación de la rampa para clasificarla en consecuencia. El método que nos queda de los más habituales es el del péndulo. Se trata de una bola que oscila con una punta que, al rozar la superficie en cuestión, experimenta una pérdida de velocidad por dicha fricción. Se recurre por lo tanto a la fórmula el rozamiento del péndulo con la superficie para determinar la resbalacidad o coeficiente de fricción del suelo o superficie que estemos analizando.

tratamientos antideslizantes

La cuestión es que los tres anteriores no son sistemas equivalentes y por lo tanto no son comparables entre sí. El sistema del péndulo es el que contempla el Código Técnico de la Edificación. De todas formas, no es válido para suelos de madera, moquetas o vinilos. Se usa por lo tanto para suelos cerámicos o pétreos. El CTE mide esta resbalacidad o resistencia al deslizamiento según la norma española UNE 12633:2003. Como decíamos antes, en el texto vemos cuatro clases de productos según su resistencia al deslizamiento: 0, 1, 2 y 3. En definitiva, los productos antideslizantes para suelos tienen que estar testados según la norma admitida en la UE para garantizar la máxima seguridad de las superficies y un grado de antideslizamiento determinado en función del uso que se les vaya a dar.

 

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